30 jul. 2012

Las estrellas...



Las estrellas...

Contemplando las estrellas luminosas
en la anochecida del firmamento,
sólo me fije en una la que yo amaba,
desde aquel día no puedo olvidarla.

Mi estrella a veces en su soledad está apagada,
la brisa le lleva mi soplido y así brilla
con destellos azules en la profundidad de su mirada,
volviendo su alegría a su linda cara.

No penes estrella mía,
que todas las noches me asomo a mi balaustrada,
y te miro muy cerca... desde mi alma.

Un día como estrella que eres,
recorrerás el firmamento,
para posarte en el alféizar de mi ventana.




flashdance83

26 jul. 2012

El niño y sus amigas...


Me dices que estás malito,
entonces te acuno, en tu cuna
moviéndola en vaivén calmito,
a ritmo pausado de tuna.

Tú lloras porque estás mustio,
te canto al son de la luna,
y ésta se enciende de brío,
callándote tú, tesoro mío.

Me miras con tu carita,
como si fueses chiquito,
pero eres grande nenito,
la cuna es pequeñita.

Te sigo arrullando a la una,
te vas quedando dormido
conmigo y nuestra amiga la luna,
que somos lo más querido.

25 jul. 2012

Estrellas...



Estrellas...

Cuántas estrellas hay en los confines
la que es secreta
volando en la noche con Julieta
en los olorosos jardines.

Los amantes oliendo la rosa
recordando los ayeres
ahora ignotos esos seres,
soñando como ilusa curiosa.

Flor que florece en el desierto
en aquel que está abierto
adentro del corazón.

No temas Romeo,
Julieta no anda lejos
como lectora del hebreo.




Serf112

24 jul. 2012

Echar de menos...


Echar de menos...


No sé el porqué...

hoy te eché de menos:

los paseos a la luz de la luna,

las conversaciones atropelladas,

esas miradas tan cálidas,

por ello te he echado en falta.


Sin ti a veces me adormezco,

para que pase el tiempo,

y la soledad que instaura el silencio,

vaya pasando sin yo notarlo.

No veo tus ojos,

no se cruzan con los míos.

No están al alcance de mis manos.


Sino estuvieras tan lejos:

los paseos, las miradas, las caricias,

me harían amanecer de nuevo.

Como savia que necesita toda flor,

tú eres mi Amor único,

y doble al mismo tiempo.


¿No lo sabías?

Ahora ya lo sabes.

Eres mi sonrisa,

mi anhelo acuciante

mi alegría, mi calma,

todo ello en un instante.

23 jul. 2012

Luna...



Luna

Contigo hablo todos los días,
eres mi fiel confidente,
te miro, me miras,
en esas miradas nos sentimos una:
comprendiéndonos, adivinándonos,
sin necesidad de emitir palabra.

No me juzgas sólo escuchas,
atenta a mi mirada,
nuestras pupilas se dilatan,
diciéndonos en ellas sin decir nada.

Eres mi sol para mí,
a pesar de ser luna,
sintiéndome reconfortada,
en tus cálidos y tiernos destellos,
a la noche en esa hora tan mágica.

Eres la soberana de mis noches,
me brindas tu compañía,
sin exigirme a mí nada,
alumbrándome en mis sueños,
como canción de cuna o una nana.

Reflejo en la mar,
zafiro aguamarina,
que a mi ventana asomas
viniéndome a alumbrar,
me voy quedando dormida,
en tu regazo, sitiéndome protegida.

Hasta mañana, luna de mi vida,
eres mi más grata compañia,
porque sólo escuchas,
sin preguntarme a mí nada.
Sabes e intuyes,
que soy muy celosa de mi alma.




trichonee

22 jul. 2012

Deseo...


Quiero tenerte sin ningún vacío, que nuestros sueños sean profundos, no habrá más dolor en nuestro mundo, llegando a ser un feliz río. 

  No tendremos más frío, seremos uno en el mar fecundo, no habrá presagio inmundo, y en tu amor encontraré el mío. 
  Nuestra luz no será extinguida, porque llegaremos a la luna, sabiendo que tu vida es mi vida. 
  Gozaremos sin duda alguna, se terminará la soledad siendo escindida, para ser dos la luna que era una.

21 jul. 2012

La hiedra...




La hiedra…





Pegadita a ti como la hiedra


en baile de palabras que embelesan


siempre en deleite juegan y besan


nunca como la ruda piedra.





En amores tuve algunos que besaban,


pero hacían daño y no cautivaban.


Un día los dejé sin rencor no siendo hiedra


despegándome de ellos sobre la tierra.





Renazco fundida en dulce escarcha


naciendo a un amor que espera


mientras mi razón y sin razón apunta a ella.





Desconozco que acontecerá en esta brega


en dulce espera que no espera


al ladito de la hiedra.







imanastur

20 jul. 2012

Tú...


tú cuando me abrazas,
tú cuando me llamas,
tú cuando me besas,
tú cuando me llenas de ilusión
tú cuando me miras,
tú cuando me llenas de emoción,
tú cuando siento la dulzura de tus labios,
tú cuando siento mí tristeza,
tú cuando siento mí alegría,
tú cuando oigo tu voz,
tú cuando me acallas en mi dolor,
tu cuando me perdonas,
tú cuando me dices mis fallos,
tú cuando proclamas nuestro Amor,
tú cuando adivinas mis pensamientos,
tú cuando eres ternura y Amor.

19 jul. 2012

Noche de pasión...

Noche de pasión... En la noche te suspiro, porque eres mi amor. El sentimiento de querer se aposenta en mí, y me hace florecer. Noches de sentimientos, pegaditos como la hiedra. Eres pasión, mi dulce pasión, cada noche hasta el amanecer. Sueños que transitan desde el cielo a la tierra, en ráfagas de aire que todo lo hipnotizan... Suspiro, suspiro, suspiro, una y otra vez. Siento la pasión, que calas dentro de mí...

16 jul. 2012

La esperanza de amor...



La esperanza de amor...

Nunca digamos adiós
cuando hemos quedado prendidos en la retina.

La esperanza vive a nuestro alrededor
en continuo baile de letras y canciones.

Nuestro amor no es recuerdo es vida,
que se manifiesta cada día.

En pequeñeces, detalles,
que a fin de cuentas es lo que vale.

Poseemos nuestras miradas,
y en ellas encontraremos ese ansiado; vale, vale, vale...




13 jul. 2012

La maestra...

La maestra...

Armonía gritó brincando:

- ¡Niñas! ¡Buenas noticias! No hay clase. ¡Nos vamos de paseo!.

Y dando una vuelta sobre sus talones, dibujó la más graciosa pirueta que viera el universo. El enjambre de infantiles niñas coreó:

- ¡Bien de paseo!
- ¡Bien, bien , bien!

Tijeras, dedales, telas y carretes lucieron, en el aire, sus piruetas acrobáticas.

- Rocío coge tu dedal.
- Alejandrina no te olvides de la goma.
- Andrea no te vayas a dejar el lápiz.
- Armonía, siempre descontentadiza, escuchó, sin alterarse, tales demostraciones de júbilo. Bueno, niñas. No sé para que armáis tal guirigay. El paseo se reducirá a buscar una nueva colección de insectos. Hoy buscaremos, coleópteros, aclaró a las niñas e hierbajos para el herbolario. La algarabía tomaba desmedidas proporciones. Todas querían hablar y ninguna tenía la virtud de escuchar.

Con quién iremos y Guadalupe haciendo mofa... sosteniéndose en un solo pie, comenzó a recorrer las clases, cantando: “A la pata coja lo volvió a ganar...”. Eran muchas las niñas que la seguían en tan incómoda postura, cantando el burlón estribillo. María se indignó, roja su carita de la ira. Vaya, pues no sé el porqué os burláis así. Doña María Cruz es bien buena y bien guapa. Pero es coja contestó: Guadalupe. A lo que repusó María, -además hace unas labores, preciosísimas, que ya quisieras hacer tú-.

- Bueno, no te metas a redentora, dijo Guadalupe.
- Quiero y me da la gana. Contestó, María
- ¡Cursi!
- Gritó iracunda Guadalupe.
- ¡Meticona!
- ¡Holgazana!, respondió María.
- ¿Yo?
- Sí... Tú...
- Pues mira para que rabies.

Y volviéndose a poner en postura de cigüeña pensativa, cantó por segunda vez.

- A la pata coja, perdí mi caudal, a la pata coja, lo volví a ganar...

Aquella diablesa de malvados sentimientos, capitaneaba a muchos diablillos que aplaudían y coreaban sus fechorías.

Iban detrás cantando:

- A la pata coja...

Cuando abriéndose la puerta apareció doña María Cruz, a quien no escapó la burla de la que estaba siendo objeto. La misma burla de tantas y tantas veces.
Seria y altiva, sus ojos pasaron revista a las allí congregadas. Luego los detuvo un momento en Guadalupe. Pero ésta atrevida e insolente, recogió la mirada con gesto de desafío.

Era doña María Cruz, alta y de recia constitución. Su cuerpo, lleno de gracia, pregonaba salud. Sus ojos negros y grandes, soportaban dos arcos de cejas bien pobladas. Morena la tez. El pelo muy negro, liso y brillante, caía sobre su nuca, en gracioso rodete. Bellas y finas sus manos. Dulce y severa. Alegre y melancólica al mismo tiempo. Poseía el don de adaptarse a los papeles de juez y madre para con sus discípulas, a las que amaba tiernamente.


Exclamó:

- ¡De paseo! Y las chicas cruzaron, tumultuosas, la puerta de hierro.

Ante todas y como jefe de la banda marchaba Guadalupe, quien guiñaba sus ojos tan pronto a la izquierda como a la derecha, imitando los andares de la maestra.
Ya iban lejos y en pleno: las siluetas dibujaban en el suelo la grotesca burla.
María no se apartaba de doña María Cruz, arrancando a su paso matorrales y pedruscos que pudiesen entorpecer su paso y lastimarla. Con ellas iban otras niñas buenas, a las que la bondad y sabiduría de la maestra, estaban por ella cautivadas.
No corráis tanto... niñas, pero la voz de la maestra perdíase en el vacío. Las niñas iban de un lado para otro, y en vano doña María Cruz pretendió alcanzar a la alocada muchachería. Sus piernas querían ser ligeras, dibujar saltos, pero cada vez sentíase más pesada, hundiéndose su pobre cintura a cada paso, jadeante el cuerpo a los prestos movimientos.

El sol, siempre enamorado de la infancia, la contemplaba descaradamente. Era un sol fuerte y dorado, que envolvía las figuras adolescentes con esplendores de oro. El cielo de junio se pintaba de azul. Los pájaros cantaban una nueva sonata. Las zarzas, tan floridas estaban, que sus flores ocultaban las muchas espinas. Ladera abajo, los árboles mostraban su fecundidad. Cerezas, manzanas y peras, exibían sus cuerpos verdes, prometedores pronto de espléndida madurez.

El río más abajo aún, venía poco caudaloso, lamiendo huertos y vegas, y todo el paisaje cantaba la sinfonía del verano.

Y de repente doña María Cruz se dio cuenta de que el tren llegaba con paso de atrevida alfombra... sólo veía el tren, y allí junto a la vía, de espaldas al peligro, estaba Guadalupe, muy entretenida, agachado su cuerpo, buscando algo. Las niñas no se percataron, que se acercaba el filo de la muerte. Sólo vieron a doña María Cruz desprendiéndose de ellas y correr, correr, correr... como no pudieron jamás haber creído. Subía la loma sostenida en una pierna, ágil como un cervatillo. Saltó la distancia en breves segundos, respirando dificultosamente, jadeante... Al fin pudo coger el vestido de Guadalupe y arrastrarla consigo. Ambas rodaron ladera abajo. El pitido del tren estremeció la angustia de los corazones. Las niñas seguían aterradas, pues habían visto la muerte cernirse sobre sus cabezas... el peligro pasó.
Hubo unos instantes de silenciosa emoción. Guadalupe sentíase avergonzada.

Rompió el silencio la voz dulce de la maestra: Un momento más y te quedas coja, como yo.
Sentadas en la hierba formaban un corro encantador, agrupándose más y más cerca de aquella mujer que, en esos momentos, se les aparecía como una heroína. Todas las niñas sintieron despertaba su piedad. ¡Pobre doña María Cruz!. Pero la maestra, sonriendo, dijo:

Escuchad... Voy a contaros una historia, que hasta hoy nunca os conté…


Yo era una muchachita de diecisiete años. Decían que era guapa, y creo sinceramente que tenían razón. Fuerte y robusta. Cantarina y bulliciosa. Así era yo.
No conocí a mi padre. Mi madre deliraba por mis hermanos y por mí. Mis hermanos: Jesús y Juan, colmaban todos mis caprichos. Jesús fue pintor. Juan ingeniero. Yo había terminado mi bachillerato brillantemente, pues he de deciros que me encantaba el estudio.

Aquel día se celebró, en mi casa, con grandeza...

Por la tarde me llamó mi madre a su gabinete. Un estudio sencillo, mi madre odiaba el lujo y la ostentación, en cambio, cómo adoraba las flores, había buena cantidad de margaritas, amapolas, violetas, un árbol cuajado de camelias, rosas y clavelinas criados en nuestro huerto.

Doña María Cruz, siguió diciendo. Me senté en una butaquita a sus pies, y noté algo extraño en su voz... cual si estuviese velada por la inquietud y emoción, cosa rara en ella, siempre tan serena y tranquila, grave, pero jamás agria. Hija mía dijo has terminado, tu bachillerato y C.O.U con brillantez. Eres la primera en la academia. Estoy muy orgullosa de ti. Se detuvo... Y yo me preguntaba qué irá a decirme. Y... siguió diciendo: eso no es más que el primer peldaño de una escalera a subir. Tus hermanos han acabado sus carreras, y deseo que tú también curses la que desees. Eres rica, más de lo que supones, pues la herencia de vuestro padre, gracias a mis desvelos y economías la he duplicado. ¡Eres rica!. ¿Y qué?. La vida nos ha enseñado, con sus luchas y guerras, que la fortuna es como un tobogán y tan pronto lo vemos subir como bajar. El dinero se escurre de nuestras manos. Lo único seguro es "el saber" que llevamos con nosotros. Por lon tanto, quiero verte en condiciones, de ser autónoma y libre ante la vida. Y he pensado en tres carreras, muy apropiadas para ti... me dio tres carreras a elegir. Piénsalo bien y dime tu decisión.

Por la noche no podía dormirme, no me gustaban esas carreras, puesto que desde siempre quise ser maestra. A la mañana siguiente así se lo hice saber a mi madre. Entonces puso el grito en el cielo... diciendo cosas cómo... estás loca, ¿tú sabes lo que es el sacrificio del magisterio?. Lucha, renunciamientos. Y... sin pensarlo dos veces le respondí: ¡Es tan hermosa la infancia!. Mi madre continuó diciendo: La fruta de la ingratitud es una fruta muy frecuente en el árbol humano. Pero no hay nada más ingrato que la enseñanza. Tu trabajo estará lleno de espinas. En ese momento la interrumpí, y le dije razonando con vehemencia, ¿no vale nada, no vale nada alumbrar el alma, la inteligencia, moldear los corazones y formar personitas, que en un futuro sean personas que son para la humanidad y por la humanidad?. Seré maestra. ¡Amo a los niños!. Mi madre accedió a mis deseos. Fui maestra. A los veintidós años me seguía un grupo de pequeñajas. ¡Qué feliz era!. Nada me faltaba: Salud, bienes económicos y sobre todo, había realizado mi ideal. Me debía a la infancia. Me llegué a creer madre de aquellas niñas, cuando un día...
Precisamente fue en un junio como éste. Salimos de paseo. Mis piernas jóvenes y mi jóven corazón me volvían alegre en extremo. Corrimos, cogimos ramos de margaritas, amapolas y violetas, formamos diademas de florecillas silvestres.

También el río lamía la vega, los huertos, y la loma salpicada de fresca hierba se adornaba con soñadoras margaritas.

De pronto, un silbido retembló en mis oídos. Alcé la cabeza y le vi venir... Con su boca llena de humo y sus ruedas roncas de tanto caminar.

- ¡El tren venía el tren!

Y... allí pegadita a la vía, jugando con las piedras, estaba Xana. Doliéndome el corazón de tanta fuerza como repicaba, corrí, corrí, corrí, trémula, ciega de dolor, loca de emoción.

-Xana- llame en son de aviso. Trepé, me harañé por la loma como una cabrita. Pisoteé furiosa la hierba, me mordía los labios, sentí fuego en mi sangre. Ya llegaba... en un esfuerzo sublime, cogí a la niña con mis manos tirando de ella con todas mis fuerzas. Rodamos por la tierra... El tren ya estaba lejos. La niña fue salvada, pero mi pierna derecha quedó rota. Ya no quiero seguir contando... no quiero seguir recordando aquellos momentos. Así que ya sabéis porque soy coja.

Las últimas palabras de doña María Cruz fueron dichas en voz muy baja, con serenidad, sin titubeos, sin percibir en ellas la emoción. Se diría que su historia, era una historia no perteneciente a ella. Sus negros ojos miraban en silencio emotivo a lo lejos, como cautivados, por la belleza del paisaje. Las niñas escucharon el relato sin parpadear con un silencio cautivo. Al final un susurro impreciso, como un rebullir de percalillos, el azotar la brisa los grandes lazos blancos que se cernían, en las cabezas de cada una de las niñas.

Poco a poco fueron apiñándose tanto, que la maestra semejaba la pulpa de aquel delicioso fruto humano. De pronto, estalló un sollozo... Era Guadalupe, la que abriéndose paso entre todas, cayó a los pies de doña María Cruz y cubriendo de besos sus manos, repetía:

- ¡Qué buena es usted, doña María Cruz! ¡Qué buena! Perdóneme usted.

Entonces, sí... Entonces asomó una lágrima a los ojos de la maestra.

NewShiningStar

10 jul. 2012

El vals del amor sin trampas...



El vals del amor sin trampas...

El amor lo es todo entre dos que se aman,
es como un baile a dúo: el uno sigue al otro,
o bien se deja llevar, paso adelante, paso atrás,
se va girando según suenen los acordes.

Los arpegios melódicos van marcando el ritmo,
unas veces acelerado, otras lento, o acompasado.
Dos almas en una sin decir nada,
no hace falta, sus miradas hablan,
esos benditos silencios.

Sin necesidad de musitar nada, se saben,
se aman, sin trampas.
Es un baile en toda regla,
nadie lleva la batuta.

Un baile perfecto, sincronizado,
símbolo perfecto que irradia armonía.
Dos seres que siendo dos se convierten en uno,
ese es el verdadero amor.

En el baile armónico, de repente,
sin saber el porqué... ya no hay eclipse,
uno de ambos falla, ¿quizás miedo, cobardía?
Nada está perdido, existe entonces, la mirada diáfana,
diciendo sin emitir sonido y pidiendo el perdón con la mirada.

Las notas melodiosas vuelven a sonar.
¡Es un vals! Vuelven a llevar...
El ritmo acompasado de siempre,
siendo uno al unísono.
¡Ha vencido el amor en el fragor!


BPanther

7 jul. 2012

El Oleaje...

El Oleaje...

A lo largo de ese inmenso mar

Con olas bravas

Otras en calma

Me recuerda permanentemente a ti.


Así llegas a mí

Unas veces en calma

Otras con tal furia y frenesí

Que nos tenemos

De manera apasionada.


Embriagando nuestros cuerpos

Emborrachándonos ambos

En continuo cimbrear al compás del oleaje

¡Es tan fuerte!


Nos encontramos en ese deseo

Que no puede parar

Cada vez con más ímpetu

Depositas tu tesoro en mí.


Y... Me hallo abierta para ti

Recibiendo toda tu fuerza de manera delicada

Recorriendo cada cavidad y humedad

Explorando cada rincón de mí

Y yo de ti...


Como si ese mar

Fuese una gran cama con dosel

Antes vacía...

Ahora llena de toda nuestra fragancia.


Se puede palpar en el aire

Se puede hasta oler

No huimos de la pasión

Nos entregamos a ella henchidos

En total plenitud, sumisión, alborozo.


Gozándonos el uno al otro

Colocando con premura

Tu regalo dentro de mí

Como nunca imaginamos.


A lo largo y ancho

De una mar inmensa

Como toda una vida

En un instante sin fin.


Para regocijo nuestro,

Nuestros cuerpos hablan

Por ti y por mí...

Sin pronunciar palabras

Apenas unos susurros

Unos intensos gemidos

Surgidos de nuestro sentir.


Eliminando murallas

La vida y el alborozo

Se citaron aquí...

Ascendiendo por nuestros cuerpos

El jade y el marfil.


Con ellos fuimos sellando

Esa pasión contenida.

Que por fin ha salido a flote

Como nunca pensamos.

Como el regalo aquel

Que nunca imaginamos.

Al estar en lejanía,

Pero la luna llena

Se sirvió de sus artes.


Así... los enamorados

Mirándose el uno en el otro,

Se encontrasen en ese intenso sentir.


Que va y viene

Viene y va

Y... nos hace gozar a la par.

Esto es la vida

Para el uno y el otro

Ni primero ni después

Es el Amor al unísono.


Que nos hace

Plenamente vivir.

Sin ataduras

Ni promesas

Porque se quiere así.




Newocean flower2008

Frases...

Frases...

1. A veces, cuesta mucho más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes.

Jean de la Bruyére


2. Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

Platón


3. Complace a todos y no complacerás a nadie.

Esopo


4. Cualquier hombre, en cualquier momento de la vida, puede ser tu amigo o enemigo, según te conduzcas con él.

Cleóbulo


5. De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.

Napoleón Bonaparte


6. Donde hay educación, no hay distinción de clases.

Confucio


7. El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.

Johann Wolfgang von Goethe


8. El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad.

Albert Einstein


9. El saber y la razón hablan, la ignorancia y el error gritan.

Arthur Graff


10. Haz aquello que sea lo mejor que haya que hacer.

Marco Tulio Cicerón


11. La amabilidad es la forma más segura del desdén.

Heinrich Böll


12. La boca amable multiplica sus amigos, la lengua que habla bien multiplica las afabilidades.

Eclesiástico


13. La gravedad es el escudo de los tontos.

Charles Montesquieu


14. Las conductas, como las enfermedades, se contagian de unos a otros.

Francis Bacon


15. Lo que al caballero le hace ser caballero es ser medido en el hablar, largo en el dar, sobrio en el comer, honesto en el vivir, tierno en el perdonar y animoso en el pelear.

Fray Antonio de Guevara


16. Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.

Marco Tulio Cicerón


17. Nada impide tanto el ser natural como el afán de parecerlo.

Duque de la Rochefoucauld


18. Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.

Aristóteles


19. Obra siempre de modo que tu conducta pudiera servir de principio a una ley universal.

Immanuel Kant


20. Perdónaselo todo a quien nada se perdona a sí mismo.

Confucio


21. Si podemos formularnos la pregunta: ¿Soy o no responsable de mis actos? Significa que sí lo somos.

Fiodor Dostoievski


22. Todos los hombres que no tienen nada importante que decir, hablan a gritos.

Enrique Jardiel Poncela


23. Trata a tu inferior como quieras ser tratado por tu superior.

Séneca


24. Tratar de mejorarse a sí mismo es empresa que suele dar mejor resultado que tratar de mejorar a los demás.

Noel Clarase


25. Lo mejor en esta vida es: Ser honestos, no mentir, no hacer aquello... que no nos gustaría que hiciesen con uno, no ser engreidos, ser respetuosos, y nunca consentir las injusticias, por último no hay mejor que saber hacer uso del diálogo en todos los ordenes de nuestra vida.

María Teresa Alejandra




Otreao

Hay que salir a pelear
hay que salir a luchar
hay que volver a encontrar
todas las cosas divinas
defender el lugar.

Tenés que hacerte valer
no sos un trapo de piso
hoy decidís un país
podes cambiar este gris
ahora o no lo haces más.

Es el momento mi amooor
es un momento cruciaaal,

Hay que salir al soooooool!

Yo no me banco el dolor
que me cargan en la espalda
ya entiéndanse de una vez
y no me hagan a mí
sentir lo que no se bancan.

Conectense de una vez
y van a ver que es posible
despiértense de una vez
algo hay que volver a hacer
en este puto lugar.

Alguna vez en la vida amor
vamos a volver a hablar.

Hay que volver a empezar
hay que volver a soñar
hay que volver a sentir
que no se puede vivir
sin esa poca de sal.

El odio me hace sentir
a los cretinos de siempre
pero yo puedo cambiar
el odio por libertad
también me asusta y me pierde.

Hay que salir a pelear
hay que salir a luchar
hay que volver a encontrar
que no se puede vivir
sin esa poca de sal.

Hay que salir al soooool!

Saaaalirr aaal soool
saaaalirr aaal soool
saaaalirr aaal soool
saaaalirr aaal soool.

6 jul. 2012

Tú mi sueño...



Tú mi sueño...

Eres un sueño hecho realidad,
un día por una vereda,
sonriendo te vi llegar
con toda naturalidad,
me saludaste con bondad
reflejada en tu faz.

Tu mirada, al mirarme, se iluminó,
y algo se revolvió
en el fondo de mi interior.
Entonces ocurrió.

Dos almas quedaron prendadas,
por unos instantes o más
fundiéndose en compañía del pecado,
como calmante del deseado deseo,
para gloria de los dos.

Desde entonces siempre reino el amor,
fuimos todo y aún más.
En nosotros el ocaso se apagó,
y el alba se iluminó.

No hubo, despedida, es cierto,
porque supimos que no la había,
permaneciendo dentro de nuestra alma,
el ansiado y no prometido encuentro.



3 jul. 2012

Un día del mes de...

Un día...

Alguien llamó mi atención
Un día del mes de...
Desde otra soledad
En medio del Universo.

Alguien llamó mi atención
Despertando a mis sentidos
de aquellos sueños dormidos
En lo que fue ensoñación.

Alguien llamó mi atención
Con ademanes galantes,
Con saludos de caricias,
Con palabras de consuelo,
Dejando escapar del alma
Notas de candor y duelo.

Alguien llamó mi atención
Un día del mes de...
Para callar a mi llanto
De tanta soledad... de sueños.