Alma serena...
Al fin mi alma se serena
al sentirme por mi hijo, acurrucada y protegida,
acordándome de aquellos días, de juegos en la arena,
donde todo eran acordes musicales sin herida.
He de estar en paz sin enojo en mi vena
sé que así él lo desea en su venida
abrazándonos pronto siendo su consentida
le ganaremos a la vida la partida.
De pequeño era travieso, juguetón y un poco potro,
linda su sonrisa pícara al mirar a las estrellas
su carita tierna y dulce la mezclaba con mi rostro.
Hoy de mayor va dejando huellas
en todo corazón que lo comprende,
es fácil de entender y de quererle.