
La Daga...
La daga que una vez me clavaste,
ya no me duele, en su lugar pusiste flores.
Ahora me nace una flor en los colores,
confías en mí y bien confiaste.
En lugar de puñales margaritas usaste,
ahora eres la flor mía,
no tienes la sangre fría,
por fin en mí confiaste.
Gestos tienes de paciencia
con tu buena costumbre no tengas penas,
porque ya no habrá más ausencias.
Todo serán esencias
que arrojarán las inclemencias
de tu bendita paciencia.