
Enamorarse...
No tuve cuidado,
y me enamoré en un parpadeo
ahí estaba Prometeo
quedándome cautiva en un momento.
No me pesa la boca que he besado
me arrastró la marea sin cuidado
no pienso borrar el presente ni el pasado,
de esta locura desatado.
Me encandiló tu boca con locura
mejor aventura que desventura
produciéndose unos besos,
que calaron hasta los huesos
en los jardines
de nuestros paseos.