24 ene. 2010

La Princesa Adriana...





Hoy os voy a poner un cuento, que escribí hace tiempo: De las personas que me siguen visitando, lo conocen: Bego, María José e Inés, las otras cuatro personas; una apenas escribe, otra casi ha dejado de escribir, y de las otras dos ya no sé nada, el mundo de blogger es así, somos muchos y no podemos estar en todos los blogs, ya sabéis que en mi caso devuelvo las visitas poquito a poquito, de lo contrario me sentiría agobiada, os tengo a todos muy presentes, que lo sepáis.



La princesa Adriana...

Soñadora por naturaleza. Cabrilleándole los claros ojos con relámpagos de alegría. Cascabeleras las piernas como si fuese a comenzar una danza, Adriana, la muchacha alta y esbelta, bondadosa y dulce adornaba su nuca con un moño de pelo dorado y brillante.

Era artista ¿Cómo no? Su Patria era Austria y valses tocaban los violines. Adriana venía de su diaria lección de música. Tenía tan solo dieciséis años.

Pimpante la primavera, distribuía gorjeos, y flores sin tasa, y a pesar de que todavía no estaba avanzada la estación, parecía que el verano se hubiese adelantado, y un bochorno precursor de tormenta, se podía palpar en la atmósfera. El cielo que presumía de azul, de pronto cambio a color plomizo, comenzando a caer gruesas gotas y los truenos empezaron a hacer de las suyas, Adriana se asustó y empezó a aligerar el paso, ya no caminaba, corría, corría, corría... Y... encontró refugio en una casa abandonada. Allí permaneció hasta que dejo de llover. Cuando se disponía a seguir su camino, oyó un ruido, se detuvo y una anciana le salió al encuentro. Era una mujer de edad incierta, pálida y arrugada. Sus vestidos estaban empapados, y sin embargo su voz era dulce y cálida. Y... entonces se dirigió a Adriana y le dijo:

- Linda niña
- ¿Me quieres socorrer? No tenemos nada hoy para comer mis hijos y yo.

Se la quedo mirando Adriana con los ojos muy abiertos, como si mirase a una aparición. No tenía miedo, pero de dónde había salido la mendiga. No dudó ni por un momento en socorrerla, porque la veía muy fatigada, y con cara de sufrimiento.

- Tome, buena mujer
- Susurro

Y le entregó el donativo.

- Gracias, amiga de los pobres
- ¿Me conoce usted?
- Quién no conoce a “la amiga de los pobres”
- Debajo del delantal, le ofreció un bonito ramo de margaritas.

Y... lo mismo que de repente había aparecido desapareció. Adriana a la que le gustaban las flores se puso muy contenta, pero poquito le duro la alegría, a su paso le salió un carruaje, y un muchacho se apeó del coche poniendo el grito en el cielo... Qué hacéis vos con esas flores, no sabéis que sólo están en el jardín de mi palacio?... Adriana se quedó muy asombrada y explicó como pudo su encuentro con la anciana. Ella era inocente, y esta seguridad es la mejor arma para vencer... y sólo musitó... porque el príncipe le dijo, que la tenía que llevar arrestada a su Palacio:

- ¡Pobre mamá!
- Se va a preocupar que llegue tarde

Las puertas de Palacio se abrieron de par en par. Adriana resuelta y decidida le contó a la reina lo acaecido con la mendiga. Y la reina le dijo:

- No tengas miedo si así te ha acontecido, pues se te perdonará
- ¿Me puedo ir entonces?
- Sí, el cochero te va a llevar con tu madre, no te preocupes.

Ya en brazos de su madre todo le parecía una inmensa pesadilla... y por ella supo todo aquello... que del Palacio habían enviado como obsequio.

El tiempo es la mejor goma de borrar. Poco a poco, ya trenzando frases, palabras y sílabas, hasta que sólo el recuerdo se diluye... por nuestra mente como algo... ya muy lejano. Qué buen remedio para el olvido es el tiempo.

Y así continúo su vida de siempre Adriana. Y no recordaba tan siquiera su aventura primaveral. Y... de pronto... entra, Alegría, en la casa, era la sirvienta, y dice:

- El príncipe se ha apeado de su carruaje, y está a la entrada de la casa.
Pidiendo disculpas por presentarse sin previo aviso.

- Alteza saludaron madre, padre e hija con una graciosa reverencia.
- Adriana dijo el príncipe:
- En primavera te conocí y en primavera vuelvo hallarte. Tu bondad, sencillez, y tu alegría me han cautivado. Me motivaron tal impresión en mi alma, que en vano he buscado el olvido. Sólo puedo quererte a ti. Se conoce que así estaba dispuesto, llámale: el azar, el destino, qué más da!

- Y... siguió diciendo... cuenta la leyenda, que las margaritas no pueden poseerlas más que reinas y princesas, por eso de alguna manera llegaron a ti y, hoy te las ofrezco yo, como futura princesa de Austria.

Entonces se acercó el cochero... con una cestita de hermosas margaritas. Adriana no daba crédito, se puso muy contenta, porque en el fondo no había olvidado al príncipe.

Comprendió... que alguien da el ciento por uno, porque a las pobres que socorría, agradecidas, por la generosidad de la muchacha, sobornaron a una camarera de palacio, para que un ramo de esas flores fuesen a parar al poder de Adriana con el ánimo de que llegase a ser reina, como así fue.

Adriana extendió estas flores por todo el país y después se fueron instalando tanto en ciudades, como aldeas y, hasta en ribazos y campos viven felices las margaritas. De esta manera a Adriana se la conocía en todo el reino como la Princesa de las Margaritas.


76tile

16 comentarios:

Ligia dijo...

Precioso el cuento de la princesa de las margaritas. Abrazos

Ligia dijo...

Precioso el cuento de la princesa de las margaritas. Abrazos

galicia maravillas dijo...

como tú dices :) ya lo conocía! pero me ha gustado recordarlo :)) espero que estés bien!!! más que bien!! mejor!!! aún estoy en coruña, me he puesto a trabajar en los temas de clase y luego a comer y quise terminar ya aquí para no tener que llegar a ourense y ponerme a resumir los temas para hacer los pps (somos muy modernos en el instituto jejeje:) aún no he terminado todos los temas, pero ya voy más tranquila! no veas lo que adelanté en el tren, tanto el fin de semana pasado como este viernes (y lo poco que hice ayer, bueno, más bien nada, de lo cansada que estaba:) hoy tengo más energía, a mí también me gustaría ser ese árbol de tu entrada anterior, creo que un poco árbol sí soy, aunque hummmm ser bambú también me parece bonito :)) mira qué palabra la de hoy: luchabe (y jugando con las palabras podemos hacer que sea lucha, y la primera inicial de mi nombre y la última del tuyo) así que al menos yo, me lo voy a tomar como un mensaje secreto que nos envía blogger :))) ¿y por qué esa lucha? hummm... pues supongo que por lo que más merece la pena... por empaparnos de alegría, tanta que dé para compartir!!! moitos biquiñosssssss!!! muássss!!!

Mª Teresa Alejandra Francesca dijo...

Gracias y un abrazo, si viene alguien más que haga suyas estas palabras escritas.

Begoooooooo, ángel de mi guarda, jaja ;-) Me has dejado no un comentario, sí, un testamento, jeje ;-) Eres un caso único, me mondoooooo, tenemos el correo pero charlamos por aquí, delante de tó el mundooo, jaja ;-) Me ha encantado todo lo que me has escrito ;-)

No sabía que haces "pps", tengo muchos hechos por mí, pero como les pongo música, hay que pasarla de "mp3" a "wav", eso sí recuerdo hacerlo, más bien lo hace un programa que encontré en internet, para no pagar hice un truco, primero me lo envío un amigo, pero me lo cargué, je, je ;-) Con mis nervios, la verdad no sé si recordaré cómo se hacían, hace mucho que no hago, un día abrí uno para ver de quién era la música, lo estropeé, con el trabajo que me había costado hacerlo, y no recuerdo dónde tenía que ir para insertar la música, y eso que nadie me lo dijo, luego tuve que bajar otro programa para para bajar las megas, de lo contrario no se pueden enviar por el peso, en fin... Acabo de escribir otro testamento ;-)

Rapaciña, así me gusta, que prepares bien tus clases, eso está pero que muy bien.

Vete despacito en coche a Ourense, biquiños pra tin e máis Tin pra o gatiño tamén.

Maite

Narci dijo...

Precioso cuento, Maite, un placer leerte.
Besos
Narci

RMC dijo...

Excelente texto eres una artista,
un placer pasar por tu cada
que tengas una feliz semana
un abrazo

Gala dijo...

Un gran aplauso para ti.
Es un cuento realmente hermoso.
Todo buen corazón obtiene tarde o temprano su recompensa.

Besitos

Marucha dijo...

Amiga,sabes que te aprecio mucho.

Hermoso cuento.

Recibe miles de abrazos,y se la princesa de los abrazos,que reparte más y más abrazos.

Mª JOSE dijo...

ME HA EMOCIONADO LEER ESTE HERMOSO CUENTO MAITE..UNA MARAVILLA PARA VOLVER A RELEER.
MIL BESOS.MJ

galicia maravillas dijo...

:) llegué bien :) ahora ya entiendo porqué no me aparecía ningún archivo en lo de música bueno, supongo que es por eso, porque tengo en mp3 pero no wap, de todas formas, mejor no le meto música porque ya ocupan mucho!! de hecho no los puedo subir al moodle, la plataforma que utilizamos en el insti porque son demasiado grandes, y si les pusiese música!! jejeje :) lo máximo que permite esa plataforma son diez megas, ya me dirás!! los míos ocupan unos 100 cada uno... y eso que los hago a trocitos, que parezco jack el destripador!!! jejeje :) aún tengo que pasar al pen uno de ellos, no se me vaya a olvidar, que lo necesito mañana :)) moitos biquiños Maite!!! espero que disfrutes de un más que mejor y bonito lunes :))) muacsssssss!!! y remuacssss!! :)))

medianoche dijo...

Una leyenda cautivante, me gusto mucho pitufina, fue un placer leerte.

Besitos

caminante dijo...

Es un placer siempre leerte, Maite.
A alguna de esas personas cuyos blogs han desaparecido, también yo la extraño mucho y no pierdo la esperanza de que un día vuelva.
Un beso

Manolo Jiménez dijo...

Me gustó el cuento, tiene el encanto de la juventud y la sonrisa del bien acabar.

Abrazos.

verdial dijo...

Entonces yo estoy inmensamente agradecida a Adriana por hacernos disfrutar de esa maravilla de flor, para mí una de las preferidas.

También a mí me pasa como a ti, y como a muchas personas de la blogosfera, que no podemos estar en todos los sitios a la vez, pero bueno, yo, como tú, los tengo a todos en la mente.

Un abrazo

Carmelo Mesa dijo...

Preciosa historia.
Bien hilvanada la narración y el mensaje.
Felicidades.
Bss.

Emy dijo...

Holaa Princesa, hay que cuento más bonito este de las margaritas yo quiero un ramo jeje,

Besos.