17 oct. 2013

Alegría...



De alegría estalla mi querencia,
por conocerte sin malicia...

Profundizando en un suspiro,
que surge del alma; bien de la vida.

Déjame acercarme en una caricia,
que se ve tras mi pupila.

¿Qué sencillo es querer
 y qué te quieran sin enojos!

El firmamento se hace;
eco de esta querencia.

Tan solo espero agotado el tiempo,
que es y era el alma la que ardía.

1 comentario:

andré de ártabro dijo...

¡Qué bonito es querer y que te quieran sin enojos!
Así se consume el alma en el fuego del amor siguiendo esa querencia.
¡Hermosa tu poesía!
Besos.