3 abr. 2009

Zulema...

Zulema...

Érase que se era en una ciudad del lejano, Oriente, una ciudad de ensueño donde vivía nuestra Zulema, este nombre significa... "Amante de la paz..." Dicho lo dicho continuo con el relato...

Zulema era hija de un alto dignatario, estaba muy enferma, era visitada día si... día también por todos los médicos de la ciudad pero Zulema cada vez estaba peor... no mejoraba de su enfermedad. Días y días postrada en su camita, sus colores se iban apagando como mueren las flores, y su cuerpo iba consumiéndose poquito a poquito como una vela que se extiengue.

Su padre, Siro, estaba muy triste mientras daba sus besos a su hijita. Y Zulema viendo una lágrima resbalar por la mejilla de su padre, dijo:
- ¿Por qué lloras, padre?
- No, Zulema, no estoy llorando
- Preguntó, Zulema:
- ¿Es que me voy a morir?...
- No, mi niña, Alá no lo permita, mi adorada Zulema
Yo no me quiero morir:
- Tengo muchos libros, muchos juguetes, pájaros, flores. No quiero morirme.
Zulema bajó la voz y con misterio y dulcemente susurró al oído de su padre.
- Tú no lo sabes. Yo no me voy a morir. Me lo ha dicho un duende esta noche.
Siro creyó que Zulema deliraba. Pero ella llena de alegría. Mira, me ha enseñado mi duende una flor muy bonita. La voy a dibujar y así lo hizo. Dibujó una flor preciosa una flor de Almendro...

- Mírala padre - Era así. Me dijo el duende, que el Cielo la enviaría para mi curación, y tan pronto llegue a mis manos me curaré. No me voy a morir. No estés triste.
- ¿Y la flor? preguntó su padre.
- No lo sé. A mí me ha dicho mi duende que vendría del Cielo.
- Bueno, mi amor, mi Zulema, voy a rogar por ti. Voy a ir a la Mezquita. Espero que Alá me escuche. Una sonrisa angelical se extendió por el rostro de Zulema.

Marchó... Siro que era un Sultán a la Mezquita, seguido por todo su séquito. Al ir a la Mezquita tenía que atravesar la ciudad, y como siempre le iban saliendo a su paso todas aquellas personas que no tenían ni para comer y como siempre su cólera brilló en su rostro.

- ¡Iros de aquí!

Pero los mendigos permanecieron impasibles ante su enfado y decían:
- ¡Zulema! ¡Zulema!

Oyendo el nombre de su adorable hija... Su ira se aplacó. Se quitó las babuchas, costumbre oriental, entró en el templo y oró pidiendo la curación de su hijita. Salió bastante más risueño de como había entrado.

Llegó al Palacio e iba satisfecho, creyéndose que sus ruegos no habían caído en saco roto. Siro le dijo a Zulema:
- ¿De qué me sirven todas mis riquezas si te pierdo a ti? Mis médicos no saben curarte.

Pero la niña de nuestra historia apenas le escuchaba... Anhelante le preguntó:
- ¿Has dado alguna limosna a los pobres?
El Sultán calló.
- Ay, ay, ay... padre hoy no comerán...
Siro todo emocionado... respondió.
- Si te curas daré todo lo que poseo.

Siro se fue muy pensativo al gran jardín que tenía y de repente se le apareció el duende. Se quedó muy sorprendido... el duende le dijo:
- Escúchame -
He venido de muy lejos para decirte que Zulema no me soñó. Estuve con ella. Por lo tanto conozco el sueño de tu hija. Y te aseguro que esa flor llamada flor del almendro... bajará del Cielo a las doce en punto de la noche y el prodigio se realizará. Pero el Señor que todo lo puede te pone una condición.
- ¿Cuál es? - preguntó el Sultán
- El duende le contestó:
Darás abrigo y comida... a todos aquellos que viven en la miseria, y en el futuro te preocuparás de su suerte, como súbditos tuyos que son.
- Siro... Respondió
- ¡Concedido!!

Siro permaneció esperando a que fuera la hora bruja de la noche... De repente la tierra de su jardín se abrió, y de él salió un árbol precioso con varias flores de almendro, a cada cual más bonita, y sobre todo una muy grande y más bella que las demás, era la flor de Almendro por excelencia... Cayó a los pies de Siro...

Jadeante... subió a la habitación de Zulema, que estaba acompañada de su madre y la servidumbre de Palacio. Al ver a su padre, se sentó rápidamente en la cama, diciendo:
- ¿Traes la Flor, papá? ¿Ha bajado del Cielo?
- Sí, Zulema, pero no ha bajado del Cielo... en nuestro jardín ha crecido un bello Árbol lleno y adornado de muchas flores de Almendro... ¡Mira la flor de Almendro!!

- ¡Ah!!
- contestó radiante Zulema y se curó...

Cuentan las crónicas que desde entonces no hubo en aquella ciudad del lejano Oriente... Sultán más caritativo para con los pobres tanto en lo material como en lo espiritual... Siempre estaba ahí para todos ellos.


Catetochil

10 comentarios:

Celia dijo...

Qué cuento tan tierno y bonito. Tiene mucha miga el tema, amiguina.
Un abrazo

estela dijo...

Precioso cuento, con final feliz. Aunque fuera sólo por puro egoismo, renació la caridad en el corazón de Ziro.

Felicidades por darnos esta preciosa historia.

besos.

Adrisol dijo...

hermoso cuento, dónde al final triunfa lo mejor....
un abrazo

Mª JOSE. dijo...

Precioso y tierno.
Me gustó.
Besos .
Mº José.

bego dijo...

Hola Maite! Me acuerdo del cuento :) anda... decídete a publicar esos dos a los que les das vueltas :) Tienes razón en el comentario que me dejaste en el blog :) no he publicado (ni siquiera los comentarios) por falta de tiempo, aunque ahora que estoy oficialmente de vaca-ciones le dedicaré más tiempo :) Los comentarios aún no los he publicado porque me gusta responder en el momento, y me falta tiempo... pero sí tengo unos minutillos para desearte un feliz fin de semana y si disfrutas de más días... que todos sean felices!!! estoy yo pensando... que disfrutar con o sin trabajo, hay que disfrutarlos igual...
PD: ya sé que me ha salido un poco tostón el comentario... jejeje... pero prometo otro día estar más despierta! Un bico enorrrrme :)

Anouna dijo...

Pensé que el final sería como muchos otros cuentos que al final se arrepiente y oprime aún más a los desvalidos, pero noooooo me equivoqué, este sultan cumplió su promesa y todo fue feliz, es más fue por siempre recordado por su generoso corazón.
Un abrazo interesante historia, me gustan las historias. Que tengas un lindo fin de semana. Abrazos

Tony dijo...

Que relato mas bonito con final feliz.

un abrazo

Lely Vehuel dijo...

Hola que lindo cuento,precioso,tu sitio esta cada dia mas hermoso,te veo en mi blog ,un abrazo.

Rubén el Navegante dijo...

QUE MARAVILLA LA FORMA EN QUE RELATAS TUS CUENTOS PARECE ESTAR VIVIENDOLOS ,SALUDOS FRATERNOS
RUBEN.

the ghost ♥♥♥ dijo...

afortunadamente ese sultan amaba mucho a zulema como para salvarle la vida a costa de su furtuna.tendrian q haber mas duendes en la tierra.
tu amigo el fantasma te saluda.-